Aun cuando estés al cabo de la calle y presumas de que te la bufa toda la algarabía mediática que te rodea, seguro que has oído hablar del caso Nevenka Fernández. Sin embargo, me apuesto la hijuela que no te suena de nada el caso Sonia L. No te preocupes porque
tampoco le suena a la ciudadanía en general, ni a la casta política en particular, ni a la sindical ni a maría santísima. En esta sociedad si el foco mediático te ignora ya te puedes dar por
jodido. Por más batallas judiciales que ganes seguirás siendo una insignificancia anónima. Y sin embargo Sonia, al igual que Nevenka, también ganó la batalla judicial. Logró que el indeseable que
la acosó e intentó abusar sexualmente de ella fuera juzgado y condenado. El fallo de la sentencia, que dicho sea de paso no fue recurrida en ninguna instancia, no deja el menor resquicio para la
duda (…) 1º) Un año y seis meses
de prisión, con inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio durante el tiempo de la condena; así como a la pena de prohibición de aproximarse a menos de quinientos metros de
Sonia, como de comunicarse con ella por cualquier medio o procedimiento durante un período de cinco años. 2º) A indemnizar a Sonia en la cantidad de 495€. 3º) Al pago de las costas del presente
procedimiento, incluidas las causadas por Sonia (…) Lo dicho, inapelable. Pero Sonia, al igual que Nevenka, también perdió la batalla social. Las dos han tenido que exiliarse. Una
abandonó Ponferrada y la otra Villablino. Dos municipios importantes de la provincia de León. Y aún hay más coincidencias. Los dos indeseables llevaron acabo su hazaña desde una posición de
superioridad jerárquica en la casa consistorial. Uno como alcalde y el otro como responsable del polideportivo municipal. Pues si Nevenka era concejala, Sonia desempeñaba la dignísima función de
trabajadora en el polideportivo municipal.
En mi anterior entrega califiqué al flamante alcalde de Ponferrada, Samuel Folqueral, como un ser políticamente despreciable. Lo mantengo. No obstante, suscribo sus manifestaciones sobre el aprovechamiento político que del caso Ponferrada han hecho unos y otros. Y en primer término, sus propios compañeros de la agrupación socialista de León capital. Por ejemplo, ni la cúpula ni la base ha expresado jamás la menor condena sobre lo sucedido en Villablino en un caso muy similar. Y que no nos cuenten ahora que lo ignoraban. El Mundo de Castilla y León, Diario de León y La Crónica, en mayor o menor medida, se hicieron eco del caso. ¿Por qué el delincuente de Ponferrada huele a azufre y el de Villablino no? ¿Acaso tiene algo que ver el hecho de que el ayuntamiento de Villablino, en el momento en el que ocurrieron los hechos, estuviera presidido por una alcaldesa y a la vez senadora socialista? Una señora que, según todos los indicios, ocultó deliberadamente la existencia de dicha sentencia. Y que para mayor humillación de la víctima ha mantenido al condenado en su puesto de trabajo. Eso sí, con la aquiescencia de la inmensa mayoría de los miembros de la corporación municipal. Solo el concejal de Ecolo-Verdes propuso la extinción de la relación laboral. Propuesta rechazada por los representantes del PSOE, IU y MASS, mientras que los del PP optaron por la abstención. Y lo más penoso es que de los 17 miembros que la componen 9 son mujeres. Todas ellas, mirando para otro lado, han rebajado al mínimo la dignidad femenina.
Y si en este asunto el comportamiento del PSOE ha sido repugnante, no lo ha sido menos el de UGT, cuyos líderes locales, provinciales, regionales y nacionales tampoco se enteraron de que en sus listas figuraba un condenado por abusos sexuales. Un delincuente votado y elegido, nada más y nada menos, que presidente del comité de empresa del ayuntamiento de Villablino. Un blindaje asqueroso que hasta la fecha solo Ecolo-Verdes ha censurado y criticado. Un delincuente que luce el palmito con desafiante arrogancia sabiendo que no lo van a poner de patitas en la calle. Un delincuente representando y negociando en nombre de sus compañeros. Si Pablo Iglesias levantara la cabeza y viera toda esta degradación ética y moral se largaría de inmediato. Sé que llueve sobre mojado y que a esta chusma político-sindical todo esto le importa un bledo. Aun así voy a seguir, aunque sea en solitario, dando la vara con este asunto. Porque es intolerable que los delincuentes sexuales sigan teniendo el reconocimiento social que se les niega a sus víctimas.
La alcaldesa de
Villablino, todavía con carné del PSOE, tiene el ayuntamiento patas arriba. Y para muestra un botón, el último presupuesto que se aprobó fue el del año 2009 y el anterior el del 2002. Has leído
bien y no he bailado las cifras. Sin embargo, nuestra locuaz regidora últimamente se dedica a pontificar sobre casi todo. A su machacona y cansina liturgia sobre el espléndido futuro del carbón,
se suma ahora su propuesta de que se modifique la ley electoral. Ella que ha sido, según sus palabras, víctima de una moción de censura no soporta que nadie quebrante la voluntad de los
ciudadanos. Eso sí, en su ayuntamiento los ningunea con insultante chulería. Refiriéndose a la moción de censura en el ayuntamiento de Ponferrada, sentenció: “está claro lo que los ciudadanos dijeron en su día en las elecciones sobre quién querían que fuera el alcalde de Ponferrada”. Efectivamente, la candidatura
del PP obtuvo más votos y concejales que el resto. Se quedó muy cerca de la mayoría absoluta y sin embargo, expuesta a que la aritmética la colocara en la oposición. Que es justo donde ahora está
al prosperar la moción de censura presentada por el
Los
políticos son, sin ninguna duda, los principales responsables de la degeneración de nuestra democracia. Sin embargo, esta situación no perece preocuparles demasiado. De lo contrario no seguirían
practicando esa empalagosa demagogia que ofende a la inteligencia. El halago facilón y populachero ya no es de recibo. Pero como en la mayoría de los casos la máxima preocupación de los políticos
es conseguir o mantenerse en el poder, no cabe esperar grandes cambios en su comportamiento. El Equipo de Gobierno de la Diputación de León que preside la popular y controvertida, Isabel
Carrasco, por medio de una moción insta al Gobierno de Zapatero a que se restablezca el incentivo al carbón nacional. Seguro que si el inquilino de la Moncloa fuera Mariano Rajoy, la moción la
hubieran presentado los socialistas. Porque así es como se hace política en este país. A golpe de demagogia irresponsable. Que nadie tenga la menor duda, la moción en cuestión será aprobada por
unanimidad. Nuestros próceres no tienen el menor sentido del ridículo ni se sonrojan por casi nada. Ahí está la alcaldesa de Villablino y senadora socialista para demostrarlo. Ana Luisa Durán
lleva años repitiendo machaconamente el mismo estribillo. O sea, “el carbón tiene un espléndido futuro”. Ni que decir tiene que una experta
de esta naturaleza siempre suele beber en fuentes de máxima solvencia. Aun cuando la prensa especializada sostenga todo lo contrario. Y no digamos ya Bruselas cuyos planes sobre el carbón son
archiconocidos. Salvo para los políticos y sindicalistas leoneses, claro está.
No ha sido fácil
llegar a esta conclusión. Te aseguro que he tenido que despellejarme las meninges de lo lindo. Pero, al fin, creo poder asegurar que estos forajidos de la cosa pública tienen un conflicto
cognitivo. O sea, un lío monumental en su mollera. No había caído que para ellos transparente y translúcido es lo mismo. Por eso Urdangarín, Bárcenas y el resto de la tropa no tienen el menor
empacho en demandar públicamente la máxima transparencia. Es decir, que pase la luz pero que no se vea el cuerpo del delito. En suma, que todo sea lo más translúcido, pero dentro de la máxima
opacidad posible.