A estas alturas, Obama todavía
deshoja la margarita. Aún no ha decidido si hará acto de presencia en la cumbre deCopenhague sobre el clima. Eso
sí,si tuviera la certeza de que todos los países implicados van dispuestos a negociar de buena fe y que su presencia fuera
determinante para que se produjera el vuelco del lado bueno, entonces asistiría.Eso es exactamente lo
que ha declarado recientemente aReuters. Al menos hasta ahora, los EE UU no han sido precisamente un buen ejemplo en materia de lucha
contra el calentamiento global. Podríamos incluso afirmar que, este asunto siempre le ha importado un comino a la Administración americana. Fuera el inquilino de la Casa Blanca un republicano o
un demócrata. ¿Van los EE UU dispuestos a negociar de buena fe? ¿Qué debemos entender por negociar de buena fe? Pero lo que más me llama la atención, es eso del
vuelco del lado bueno. Es decir, que los más poderosos sigan marcando la pauta
como lo han hecho en Río de Janeiro o en Kioto. ¿Ese es el lado bueno?
Para que Obama pueda ser creíble en estos temas, en vez de tantas declaraciones de intención, que su
administración empiece por abordar en serio el tema de lafiscalidad verde. Que se enfrente a los poderosos lobbys de su país que no quieren ni oír hablar del tema. Esgrimiendo que sus productos dejarán de ser
competitivos y que el empleo sufrirá las consecuencias. En resumen, el chantaje de siempre. En el mundo capitalista sólo se socializan las pérdidas. Antes y después de la crisis financiera.
ConGeorge Walker Busho con Barack Hussein Obama.
No quiero ser pájaro de mal agüero, pero en el rastreo diario, se observa que las posiciones de los más poderosos, sobre
la cumbre de Copenhague, son cada vez más ambiguas. Y lo más preocupante, es que no difieren mucho de las expresadas en vísperas de la cumbre de Kioto. Por eso el mundo de la
ecología responsable es cada vez más escéptico sobre los resultados de esta cumbre, que algunos ya han calificado como la de la última oportunidad. Mal asunto cuando antes de sentarse a la mesa
de negociación, el presidente del país más poderoso del planeta pone en entredicho la buena fe negociadora de los demás. El éxito o el fracaso de la cumbre de Copenhague está
en manos de Obama, Merkel, Sarkozy, Gordon Brown y Putin. Ni siquiera Berlusconi y Zapatero pintan gran cosa en el asunto. O sea, que si Obama no muestra mejor disposición que hasta ahora, lo
mejor que puede hacer es quedarse en casa. Total, el resultado será el mismo.
La AgenciaInternacionalde la Energía (AIE) es un organismo dependiente de la Organización para la Cooperación
y el Desarrollo Económico (OCDE). Pues bien, la ex ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, es la embajadora de España ante la OCDE. Ese fue el premio y el castigo de Zapatero por haberle
puesto en aprietos en más de una ocasión. Sin embargo, todo parece indicar que la coherencia de Narbona le sigue aguando la fiesta al Presidente. Hace unos días, un periódico de Barcelona
publicaba una entrevista de la embajadora en la que no se mordía la lengua. Sin rodeos le dijo a Zapatero que cerrara ya el grifo de las subvenciones a la minería del carbón. Vamos, que no
predicara una cosa e hiciera la contraria. La respuesta de sus compañeros de partido en Asturias no se hizo esperar. Mira compañera Cristina, ya no eres miembro del Ejecutivo y en
consecuencia, en este tema no tienes pito que tocar. Eso es lo que le vino a decir el portavoz de la Federación Socialista Asturiana. Populismo puro y duro, pero de la más baja estofa. El
fariseísmo energético de la izquierda es espeluznante. Y sino que se lo pregunten también a los dos diputados de IU. Mientras Joan Herrera defiende el cierre de las minas, Gaspar Llamazares aboga
por su mantenimiento y hasta aplaude que se subvencione la quema de carbón nacional. En cualquier caso, lo que menos les importa a todos es que esta actividad, además de ruinosa sea altamente
contaminante.
El problema que tenemos con estos conspicuos prebostes, es que como están al cabo de la calle de cualquier asunto que no sean los propios,
recomendarles o sugerirles algo relacionado con el interés general es perder el tiempo. No obstante, aunque sólo sea para cubrir el expediente, deberían echarle un vistazo al informe que ayer
hacía público la Agencia Internacional de la Energía (AIE). “Perspectiva mundial de Energía 2009” A un mes de la cumbre de Copenhague sobre el cambio climático, tanto el contenido como las
conclusiones son de lo más elocuentes. Es necesario y muy urgente, sustituir el carbón por energías limpias.En realidad, nada nuevo.
Sin embargo, se advierte que a los gobiernos les queda cada vez menos tiempo para modificar profundamente sus respectivas políticas energéticas.
De lo contrario se producirá lo irreparable. Y en eso parece ser que todos están de acuerdo. Hasta los más fariseos. Al menos de cara a la galería. Como por ejemplo, los
máximos mandatarios de España y el Reino Unido. Veamos. El primero, se erige en el paladín mundial de las renovables y paralelamente promulga un decreto para subvencionar la quema de carbón
nacional. El segundo, mientras en los foros internacionales glosa las bondades de las renovables, en su país crece desenfrenadamente la producción de carbón. En el primer semestre de 2009, un
7,5% con respecto al mismo período de 2008. Que a su vez ya había aumentado en un 6% con respecto a 2007. Y después les dan lecciones a los países emergentes. Estos fariseos son
insoportables.
Hace ya mucho tiempo que en este país gran parte de la ciudadanía se ha separado
de sus representantes. Hoy, ese divorcio no sólo está certificado por el CIS, sino que según el último barómetro, los políticos se han convertido en el cuarto problema
nacional, dejando atrás incluso el del terrorismo. Vamos, que los ciudadanos temen más a la clase política que a ETA. Toma nota Rubalcaba. Los máximos culpables de esta situación son, sin
duda alguna, los partidos políticos con sus dirigentes a la cabeza. Sin embargo, la clase mediática también tiene que asumir la alícuota parte de responsabilidad que le corresponde. En unos
casos, por sus silencios cómplices y en otros, por estar ella misma implicada en temas de presunta corrupción. Ese es el caso por ejemplo, de los dos medios informativos escritos
y más antiguos de la provincia del Presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero. O sea, León. Los nombres de sus respectivos propietarios figuran en el sumario del
caso Gürtel. Y eso que sólo se ha levantado el secreto de un tercio. Pero León no es la única provincia en la que los promotores inmobiliarios y especialistas en obra pública, han invertido en
medios de comunicación. Ese instrumento casi infalible, capaz de torcer la voluntad hasta de los más incorruptibles. El panorama es el mismo o muy similar en otras muchas provincias.
Ahora, sólo ahora, cuando han quedado al descubierto las prácticas corruptas de esas tramas político-financieras, algunos editorialistas hablan
de corrupción transversal. Al fin se atreven a decirnos que la corrupción lo atraviesa casi todo y se entrecruza en todas las direcciones. Demostrando así que este sistema, es en realidad mucho
más frágil y vulnerable de lo que nos habían dicho. Y en el que hasta ahora, los partidos políticos, aparecían como un mal menor y hasta necesario. Sin embargo, al ritmo que va su descrédito, no
sería de extrañar que en los próximos meses el CIS nos dijera que los políticos han pasado a ser el primer problema nacional. Pues cuando todo un sistema se construye sobre la mentira y el
privilegio de unos pocos, todo es posible. Y más en un país en el que el 18% de la población activa está en paro, mientras una parte de la clase política roba descaradamente y la otra vive sin
saber lo que es la penuria.
Durante doce años, la ciénaga de los
contratos ficticios en el ayuntamiento de París, en tiempos del alcalde Chirac, ha estado congelada por la inmunidad presidencial. Pero como no hay impunidad que cien años dure, he aquí que la
jueza Xavière Simeoni ha decido sacar del congelador todos esos papeles que como dedo acusador apuntan hacia el ex presidente de la República Francesa, Jacques Chirac. Quien pese a todos los
servicios prestados al país, puede acabar sentado en el banquillo de los acusados, para responder de ese posible saqueo de las arcas municipales. Si así fuera, para la ex jueza y eurodiputada
de Europe Ecologie Eva Joly, sería una gran victoria de la democracia y de la transparencia. Porque al margen del veredicto, de culpabilidad o inocencia, los medios de
comunicación y la ciudadanía van a tener la oportunidad de conocer los enjuagues cometidos, durante una época, en el ayuntamiento de París. Ojalá en esta España nuestra pudiéramos experimentar
una satisfacción similar. Entonces sí que no habría duda de que todos los ciudadanos somos iguales ante la ley.
Al fin se podrían poner nombres y apellidos a aquella X del sumario de los GAL que el juez Garzón nos dejó como incógnita. O reabrir el
caso Alonso Puerta en el ayuntamiento de Madrid en tiempos del alcalde Tierno Galván. El primer caso de corrupción a gran escala de la democracia y que acabó con la estigmatización del
denunciante. O sea, Alonso Puerta. El gremio ya reaccionaba entonces como un solo hombre en defensa de la opacidad, por no decir de la corrupción. De manera que no nos rasguemos ahora las
vestiduras, como si los partidos políticos acabaran de perder la decencia. Sobran casos de corrupción en ayuntamientos, diputaciones y gobiernos regionales, como para que ahora, cínicamente, nos
caigamos del guindo. ¿Por qué la Justicia tardó casi 15 años en entrar a saco en el ayuntamiento de Marbella? Incomprensible, pero así ha sido.
En este país, lo que en realidad tenemos, es un problema con la democracia. Porque a diferencia del país vecino, aquí es impensable que por
21 empleos ficticios se pueda sentar, ni siquiera a un alcalde de pueblo, en el banquillo. Porque si se pudiera, la mitad de los ayuntamientos tendrían a sus alcaldes imputados por
corrupción. Esa sensación de impunidad, es la que ha creado el caldo de cultivo favorable, para que corruptores y corruptos hayan saqueo todo lo que han podido. La cárcel es donde tienen que
estar, por lo menos hasta que reintegren el último céntimo robado y todos los intereses. Los crematísticos y los éticos.
La corresponsal de El País en
León, Marifé Moreno, en su crónica del día 15 de enero de 1996 decía lo siguiente: “Un informe de la unidad de policía judicial de la Guardia Civil revela que el empresario minero leonés
Victorino Alonso, de 43 años, declarado insolvente por varios juzgados, posee y dirige un complejo entramado societario de unas treinta empresas, con un valor real de cerca de 20.000
millones de pesetas, un capital social superior a los 2.000 millones y un movimiento de dinero en suministros de unos 40.000 millones. La Guardia Civil se muestra extrañada y sorprendida de
"que sin patrimonio conocido ni socios capitalistas colaboradores, un señor que poseía 40 acciones de Hullas de Barruelo, SA, y un ciclomotor en 1989, y que manifiesta vivir de las propinas
del padre", pueda ser el gestor de este emporio empresarial.
Desde entonces, el emporio de este singular empresario así como sus devaneos con la Justicia no han dejado de crecer. Hoy mismo, varios medios
de comunicación se hacen eco de un auto emitido el pasado día 23, por la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León. Uno más. Hemos perdido la
cuenta, pero debe de ser el enésimo por lo menos y todos sobre el mismo asunto. Una explotación de carbón a cielo abierto ilegal que está reventando las montañas de Laciana desde hace más de una
década y que se está desarrollando en una zona declarada por la UNESCO Reserva de la Biosfera. Y, además, catalogada por la Unión Europea como espacio de la Red Natura 2000. Y por si todo esto no
fuera suficiente, protegida por ser zona ZEPA y LIC. Un último apunte, todas estas infracciones continuadas han acabado colmado la paciencia de la Comisión Europea, merced a la turra de los
ecologistas, y el asunto está pendiente de resolución en el Tribunal de Justicia de la UE.
Es ciertamente sorprendente y hasta indignante, constatar como cualquier pobre diablo puede ir a la cárcel por robar una lata de sardinas en una
gran superficie, mientras que otros pueden devastar zonas protegidas y cometer las mayores atrocidades, sin que aparentemente pase nada. Victorino Alonso, en público y en privado, parece ser que
se refiere a Zapatero como su amigo José Luís. Lo que es innegable, es que el Presidente del Gobierno conoce perfectamente esta situación. ¿Quién protege y ampara estas conductas? Señores Conde
Pumpido y Garzón, Villablino existe. Y lo que aquí está pasando huele a podrido. Aun así, alguien de la judicatura debería meter las narices. Aunque sólo fuera para que los ciudadanos, pudiéramos
por unos instantes, tener la impresión de que todos somos iguales ante la ley.