¿España es diferente?

Publié le par Manolo Barrero

Más de uno – incluso un montón – se empeña en hacernos creer que después del triunfo de Zapatero en las pasadas elecciones y con el terremoto neoliberal que recorre Europa, que España es diferente. La excepción que confirma la regla del liberal-productivismo reinante. La isla progresista en medio del océano conservador. Sin embargo, las apariencias engañan y aquí el declive de la izquierda es también una realidad tangible. La propia polarización del voto de los ciudadanos así lo confirma, una elección tras otra. Ante el temor de que triunfe una opción conservadora,  hasta los votantes de la izquierda – otrora genuina – ahora se refugian en un PSOE cada vez menos obrero y más español, para que no lo tilden de separatista.

Si acercamos la lupa para ver más de cerca el programa de Zapatero, observamos que él y su partido no han cesado de renunciar al ideario del socialismo democrático. Y no valen las manidas justificaciones de siempre. La sociedad evoluciona y nosotros también. Demasiado simplista. La realidad es que desde el Gobierno se siguen haciendo regalos fiscales para los que más tienen. Lo mismo que hace Sarzozy, Berlusconi y el resto. Los eurodiputados socialistas votan en el parlamento la Directiva de la vergüenza y el ministro Corbacho tiene el mérito de decir alto y claro lo que piensa y se calla el resto del Gobierno. Treinta años después se sigue manteniendo la financiación de la iglesia y no nos atrevemos a tocar algunos aspectos que tanto la incomodan. ¿Dé que progresismo estamos hablando? Ahora parece que va en serio la revisión de la ley del aborto, ya veremos si al final no se le vuelve a encoger el brazo a los redactores.  

Y aún está por ver si el Gobierno no acaba cediendo a las presiones de la  COE en su pretensión de socializar – aunque no sería nada nuevo – las pérdidas del enorme batacazo que se está metiendo el mercado especulativo. Todo sea por la recuperación de la confianza y el relanzamiento del consumo. Y aún nos queda la asignatura pendiente de los inmigrantes. Rajoy, en estricta coherencia ideológica ya se expresó. Eso sí, al día siguiente se escandalizó porque sus manifestaciones habían sido mal interpretadas. ¡Toma ya! Pero que nadie se crea que los de la orilla de enfrente tienen sobre el tema una opinión muy diferente. Y a medida que la crisis cause más estragos ya lo iremos viendo.

La izquierda española al igual que la europea hace más de veinte años que ha mostrado su incapacidad para construir algo nuevo. Unos dicen que existen razones estructurales que no ayudan. Otros achacan ese fracaso a la desmovilización ciudadana y al individualismo. Los más conspicuos llegan a aseverar que el problema es que han desaparecido las clases sociales. Quizá porque a los obreros ahora se les llama trabajadores. Lo cierto es que cada vez son más los ciudadanos que viven en el umbral de la pobreza. No, España no es diferente. Es sólo un espejismo. Lo único que pasa es que el proceso de derechización aún no se ha completado del todo, pero Rajoy está en ello y por eso ha apartado a quienes por su torpe vísceralidad lo han impedido.

Foto El País

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