CONVENCIÓN DE LOS VERDES DE EUROPA

Publié le par Manolo Barrero

El pasado sábado día 27, en el Ateneo de Madrid,  Los Verdes de Europa hemos celebrado nuestra Iª Convención. A ella han acudido representantes de las distintas Comunidades Autónomas del país, así  como miembros de diversos colectivos ecologistas. El denominador común ha sido la ilusión. Hemos regresado con un gran acopio. Y sobre todo con la certeza de que este proyecto político y organizativo tiene futuro. En esa galaxia ecológica que estamos construyendo tienen cabida todos aquellos que hayan llegado al convencimiento de que el mundo de la ecología, por diverso y sectorial que sea su campo de actuación, también tiene cabida en ella. Así como todos los que cuestionen sin paliativos este modelo de desarrollo liberal-productivista que está poniendo en riesgo el futuro del planeta y de sus habitantes. Nuestro objetivo común es crear y consolidar un espacio propio, hasta convertirlo en referente de la ecología política.  Una ambición legítima, pero sobre todo posible. Porque este proyecto nace con el firme propósito de servir causas nobles y mirando resueltamente al futuro. No es la reconstrucción de nada que ya haya existido en este país. Tampoco es ninguna refundación. Es algo nuevo que tiene muy en cuenta la evolución cultural y social de nuestro país. Y más aún en un momento de crisis económico-financiera y ecológica cuyas consecuencias vendrán a confirmar lo que los precursores de la ecología política vienen subrayando desde hace un siglo. Una producción desenfrenada que no tiene en cuenta la huella ecológica, sólo puede conducir al empobrecimiento del planeta y a una pobreza extrema de la humanidad. El decrecimiento sostenible se vislumbra hoy como la única salida de esta espiral infernal que hace que los ricos sean cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres.

Para nosotros la ecología política no se pude entender sin un criterio de globalidad. Somos herederos de un pensamiento que articula una verdadera revolución social en torno a tres ejes indisociables. La protección del medio ambiente y la preservación de la naturaleza; la solidaridad social y la democracia. No puede haber justicia sin una economía distributiva. Y hoy más que nunca es imprescindible la aplicación del principio de responsabilidad medioambiental. Es decir, que el contaminador pague por los daños causados. Un principio extensible a todos esos profetas del neoliberalismo y que ahora exigen regulación para levantar la quiebra del sistema financiero que ellos han originado. Lo dicho, ha tomado cuerpo un proyecto que tiene futuro.  Una REALISTA UTOPÍA. Realista, porque es posible. Y utopía, porque sin ella no es posible abrirse camino.

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