Evolución hacia el poder

Publié le par Manolo Barrero

Pasar gradualmente del PCE al PSOE era evolucionar. Lo contrario un sacrilegio. Y sobre todo, una estupidez. Desde las cero horas del 15 de junio de 1977, en este país hasta el más indocumentado políticamente se percata de que el PCE no tocará poder en su puñetera vida. Esa misma noche comienza la evolución hacia el poder para muchos comunistas. Una verdadera metamorfosis. Hasta entonces ninguno de ellos se había percatado de que militaba en una formación que había sido estalinista. Ninguno de estos evolucionistas cuestionó jamás el centralismo democrático. Incluso, algunos de ellos usaron y abusaron hasta la saciedad. Algo así como el que se mueva no sale en la foto de Alfonso Guerra. Todos ellos tenían en común el tirarle de levita a Santiago Carrillo hasta extremos vergonzosos.  Y con él también fueron corresponsales de todas las derivas de aquel PCE que gobernaron con mano de hierro hasta que pegaron el portazo.

Porque la mayoría – por no decir ninguno - de estos evolucionistas no se fue por la puerta que había entrado. El guión exigía irse por la puerta grande y con portazo. Exactamente la misma que ha elegido Rosa Aguilar para marcharse. “La Izquierda Unida que he dejado no es la que era”. Antonio Gutiérrez, Enrique Curiel, Cristina Almeida, Vicente Álvarez Areces, Carlos Alonso Zaldívar y tropecientos mil más antes que ella, dijeron prácticamente lo mismo.  A mi personalmente me importa un bledo que la ya ex alcaldesa de Córdoba se vaya al PSOE o donde estime conveniente. La libertad es eso. Lo que me molesta es la excusa. La manoseada excusa de siempre.  Y en este caso, tienen razón Anguita, Llamazares y algunos más, al acusar a su ex compañera de desleal.

Claro que tiene perfecto derecho a hacer lo que hizo. Pero la forma elegida es políticamente deshonesta. Que la dirección de la coalición a la que ha pertenecido hasta ayer, se entere por la prensa de su marcha, se mire como se mire  es una deslealtad.  Dice que quería comunicarle la decisión personalmente a Cayo Lara, pero como tenía el móvil apagado optó por enviarle un correo electrónico.  Eso sí, muy cariñoso.  Vamos, un signo más de ese evolucionismo político. Porque bien podía haberlo mandado a tomar por el saco. Pero cuando se evoluciona hacia el poder no cuesta nada ser generoso. Aunque sea pura pose. Que le vaya bonito Rosa.

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Tomás 24/04/2009 16:52

lo has clavao