Legítima defensa

Publié le par Manolo Barrero

Otra vez los micrófonos abiertos. En esta ocasión el cazado ha sido el presidente de la CEOE, un tal Díaz Ferrán. Escuchaba ensimismado la intervención de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ante la asamblea de la CEIM y en pleno éxtasis soltó. “Es cojonuda, cojonuda”. Pues bien, esta liberal sin complejos que sostiene con gran rotundidad que “no podemos salir de la crisis a base de subsidio, subvención y gasto público”,  hasta anteayer tenía su plena confianza depositada en un tipo del que el juez Garzón tiene más que fundadas sospechas de que no es trigo limpio. Don Alberto López Viejo está imputado en la trama Correa y se le acusa de haber trincado ilícitamente la bagatela de 563.000 euros.  O sea, el sueldo de un mileurista durante 47 años de vida laboral. Y eso en un país en el que el 15% de las familias viven en el umbral de la pobreza y en el que a finales de año la tasa de paro superará el 20% de la población activa.

Estos sujetos que hasta hace cuatro días lucían el palmito y exhibían con cierta arrogancia su poder entre la flor y nata de la política, de la finanza y hasta de la realeza de este país, son sólo la punta del iceberg de un sistema que ha hecho de la codicia su dogma de fe.

Como ellos hay cientos y miles que a diario practican la corruptela. La corrupción está mucho más extendida de lo que el pueblo llano imagina. De ahí, que en determinados foros – y emulando lo que está sucediendo en países de nuestro entorno -  algunos legitimen abiertamente la violencia social. Y con esto no estoy haciendo apología de la violencia, sino de una legítima defensa frente a ese entramado político-económico-financiero, que de una u otra forma ampara el cohecho, la prevaricación, el trafico de influencias, el enchufismo, el nepotismo, la falsedad, el fraude fiscal y por supuesto, la depredación de los recursos naturales. Porque nos cuenten lo que nos cuenten, ni la Justicia es ciega ni todos somos iguales ante la ley. Empezaremos a ser iguales el día que un juez decrete el despido procedente de un patrón. Naturalmente, sin preaviso ni indemnización.  Y según los casos, no estaría demás que alguno hiciera una pequeña estancia entre rejas. Lo dicho, legítima defensa frente a esta banda tan cojonuda.

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C.G (Madrid) 08/05/2009 12:01

Los tres imputados de la Asamblea de Madrid es una pecata minuta. Ahí hay para dar y tomar. Donde más en el PP aunque el PSOE también tiene bastante bajo su alfombra. Y no te olvides de los obedientes y serviles funcionarios y de los cargos de confianza. Es cierto que los políticos adjudican siguendo las pautas de los informes, lo que no dicen es que éstos se hacen a medida. Como los trajes de Cans. Me gusta que alguien meta el dedo en la yaga. Saludos