“Trabajamos por la Europa que queremos, una Europa más verde, más
sostenible...” (Juan Fernando López Aguilar). Conociendo a Zapatero, lo imagino en su séptimo cielo político después de los elogios
propinados por Obama a sus políticas de sostenibilidad. Esa mutación hacia lo verde y lo sostenible de Obama sí parece sincera. No deberíamos
tener que esperar mucho tiempo para comprobarlo. De momento las dos o tres medidas adoptadas para no seguir torturando al planeta tierra van en la buena dirección. Sin embargo,
la apuesta de Zapatero quizá sea menos sincera, pero a corto plazo puede ser mortífera para todos sus adversarios en estas elecciones europeas. Y a la postre es de lo que se
trata. Zapatero si por algo se caracteriza es por tener buen olfato político y navegar a la vista. Es un maestro del golpe de efecto y del corto plazo. Como dice su amigo Sarcozy, quizá no sea
muy inteligente pero gana elecciones. Y las del próximo día 7 son para él algo más que una reválida. Máxime, en un momento en el que nuestra diplomacia está afanosamente preparando la presidencia
de la UE.
Aun cuando al día de hoy todas las encuestas auguren que el PP obtendrá más votos y escaños que el PSOE, yo si fuera Mayor Oreja no me confiaría lo más mínimo. Y puede que tenga razón que la corrupción no va a tener una influencia determinante en los resultados de estos comicios. Desde el caso Juan Guerra y Naseiro la tenemos tan interiorizada que ya forma parte del panorama político nacional. Se castiga más la división interna de los partidos que la piratería. Tampoco creo que la caída libre del PIB vaya a inclinar la balanza electoral a favor los conservadores. La crisis ya está más que descontada. Esto de la política es algo así como la Bolsa. Sólo unos pocos saben porque sube y baja anormalmente. Desde comienzos de año las bolsas han subido algo más del 30%, mientras la economía está hecha unos zorros. Economía virtual y economía real. Vamos, que seguimos como estábamos.