Zapatero y la ideología

Publié le par Manolo Barrero

Desde el comienzo de la crisis los ciudadanos estamos sometidos a diario a un régimen de ducha escocesa. Caliente, frío y viceversa. A una noticia positiva (siempre de procedencia oficial) le sucede una o un par de ellas negativas (no controladas por la oficialidad). Y así un día y el otro también. Esta desconcertante situación hace que la ciudadanía – incluida la americana -  empiece a desconfiar cada vez más de sus gurús políticos y de toda su cohorte de expertos. Que dicho sea de paso nos cuestan un Potosí. Muchas de sus inadecuadas medidas no sólo no han surtido el efecto anunciado, sino que han amplificado los problemas. Aunque en apariencia haya podido  proporcionar un alivio pasajero a tal o cual Gobierno. Como por ejemplo los 400 euros de Zapatero. O esa aberrante y machacona incitación para hacernos cambiar de coche, cuando ellos mejor que nadie saben que la industria del automóvil está herida de muerte. Al menos tal y como la conocemos en la actualidad. Sin embargo, ya lleva engullidos miles de millones de euros. Y mientras tanto cada día son más los ciudadanos que se instalan en el umbral de la pobreza y también los que lo traspasan.

Y en esta situación, Zapatero amaga con un giro fiscal hacia la izquierda y a las pocas horas da media vuelta y retorna al punto de partida. Eso es lo que se llama pragmatismo político. Yo diría que sólo es oportunismo político. Y si me apuran añadiré que de baja estofa. Una asignatura que los posibilistas – y lo son casi todos – dominan a la perfección. El meollo de la cuestión es que CIU se cabreó y le dijo que alto o que se atuviera a las consecuencias. Por eso se ha ido al carajo la enmienda pactada con IU, esa que debía gravar a los más ricos. Que tampoco era para tanto. En esto siempre hay más ruido que nueces. Los ricos – con unos o con otros - siempre son los que menos pagan. La mayoría ni siquiera paga, para eso están las sociedades, las fundaciones y toda esa ingeniería contable a su servicio. Con la derecha o con la socialdemocracia los impuestos los pagan los que tienen nómina. O sea, que menos demagogia.

Rajoy tiene razón en que la política del Gobierno sólo son bandazos. Es casi en lo único que tiene razón, porque si en el PSOE cuecen habas en el PP a calderadas. Pues tiene bemoles que el PP exima a Bárcenas de responsabilidad en la trama de corrupción del caso Gürtel y asociados. Eso es un insulto a la ciudadanía. Un tipo que multiplica su patrimonio por cuatro, que paga a tocateja sumas millonarias y al que pillan en  tropecientos renuncios, no puede permanecer en un cargo de representación institucional ni un minuto más. Pero en esta España monárquica, socialdemócrata y liberal todo es posible. A Zapatero no se le resiste ni la cuadratura del círculo.

Commenter cet article