Todavía “muy verdes”

Publié le par Manolo Barrero

Según una encuesta sobre intención de voto publicada recientemente por el periódico conservador francés  Le Figaro, si hoy se celebraran elecciones en Francia, Los Verdes obtendrían  un 16%. Consolidándose de esta manera en el tercer puesto del tablero político nacional. A 3 puntos del PS de Martine Aubry  y a 15 de la UMP de Nicolas Sarkozy. Algo inalcanzable, incluso impensable en España. Donde también estos días se publican encuestas, pero en las que ni siquiera aparecen Los Verdes. Y así llevamos desde el último diluvio universal. Que no sé muy bien si se produjo antes o después de Cristo. Y lo que te rondaré. Porque el panorama político verde no invita precisamente al optimismo. Ni siquiera a largo plazo. Y cuando digo largo plazo, me estoy refiriendo a la era post  sustituto de Zapatero.
Y créanme que me gustaría que todo esto fuera una boutade. Pero por desgracia esto es cruda realidad. Los Verdes en España no existen como formación política. Es decir, con estructura política, orgánica, financiera etc. En suma, lo que es una formación política con presencia social e institucional respetable. Aquí lo único que hay es una sopa de siglas con sus correspondientes gestores en períodos electorales. O sea, gestores de siglas de partidos inexistentes. O generales sin ejército. Como quieran. En  medio de este guirigay cabe destacar algunos intentos muy loables, sobre todo por su voluntarismo, para recomponer o refundar Los Verdes. Pero todo parece indicar que ese momento todavía no ha llegado. Por un lado seguimos teniendo a la Confederación, que en último extremo y sean pocos o muchos, es la marca reconocida por el Partido Verde Europeo. Por otro lado tenemos la Mesa de Unidad, que agrupa una serie de minúsculos partidos, pero que no quiere saber nada de la Confederación. Es más, quizá el principal nexo de unión de esta MU, sea el odio sarraceno hacia los prebostes de la Confederación. Y por último, tenemos el Movimiento de Hondarribia o Coordinadora Verde, partidaria de la refundación. Sin embargo, a raíz de las pasadas elecciones europeas, muchas de las expectativas creadas con el nacimiento de este movimiento se han visto frustradas. Porque en el fondo, el mal  endémico de Los Verdes españoles sigue haciendo de las suyas desde hace más de 30 años. Aquí todo hijo de madre y de requetemadre prefiere ser cabeza de ratón que cola de león.  Y mientras se hable más de nombres propios que de proyectos políticos no hay nada que hacer. Un partido político se construye con militantes, dispuestos y capaces a pegarse a la realidad social. Los Verdes franceses estos días están, junto con otras fuerzas políticas y sociales, peleando para impedir la privatización del servicio público de correos. Eso es hacer política. Satisfacerse sólo con ser un “especialista” de las cuestiones ambientales, puede resultar muy gratificante, pero nada más. Eso no pasa de la masturbación intelectual. Mi impresión es que Los Verdes españoles, todavía estamos “muy verdes” para competir políticamente con los grandes.

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