Aquí cabemos todos

Publié le par Manolo Barrero

Alicia-Sanchez-Camacho.jpgSi esa es “la nueva forma de hacer política” arreglados están los populares catalanes y no digamos los ciudadanos de Cataluña. La presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez Camacho, repite una y otra vez que “en Cataluña y en España no cabemos todos”. Efectivamente, si fuéramos de su estirpe diríamos que sobran muchos como ella. Por ejemplo, ese representante de la patronal que tuvo la desvergüenza de aseverar que “el aumento de la delincuencia es consecuencia de la inmigración ilegal”. Y para que nadie dude del pedigrí del sujeto, ahí va su rotunda e inequívoca conclusión, “los inmigrantes no tienen la misma ética que nosotros”. Y hasta igual tiene razón, porque si el modelo ético es el ejemplar presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, no hay duda sobre la disparidad.

La polémica que se originó en el ayuntamiento de Vic por su negativa a empadronar a los inmigrantes sin papeles, está visualizando una realidad muy incomoda. Los españoles somos racistas y xenófobos, mal que le pese a la oficialidad. La postura del ayuntamiento de Vic ha sido secundada por el de Torrejón de Ardoz y otros tantos, seguirán el mismo camino si nadie pone mesura a tanto despropósito. Como por ejemplo, el vincular crisis y delincuencia con inmigración. Exactamente lo que ha hecho otro insigne dirigente popular, Alberto Fernández Díaz. Esa misma asociación la viene haciendo desde hace más de 40 años el ultraderechista Le Pen en Francia. Y le ha dado tan buenos resultados que llegó a estar presente en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, dejando al socialista Jospin en la cuneta.

Hacer electoralismo con el tema de la inmigración es repugnante. Esa “firmeza y mano dura” que Rajoy quiere aplicarles a los sin papeles, no sólo obedece a una profunda convicción ideológica, sino que es también un guiño electoral hacia ese sector populista que cree que todos sus males se acabarían echando a la chusma extranjera de España. Y para echarla, muchos de esos energúmenos, no dudarían en salir de cacería. Dónde está esa izquierda combativa e intransigente con el avasallamiento de los más débiles e indefensos.

Formo parte de esos cientos de miles, quizá millones, de españoles que en los años 60 emigraron de aquella España franquista, casposa, mísera y plagada de sotanas. Sé lo que desraizar significa y sé un montón de cosas más que ignoran todos esos soplagaitas que, desde sus confortables poltronas políticas pontifican sobre los sin papeles. Como la señora Sánchez Camacho, que pese a su declarada xenofobia también cabe aquí.

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