El fantasmagórico parador de Laciana

Publié le par Manolo Barrero

Edificio Derruido
He de reconocerle a la ex senadora socialista y actual alcaldesa de Villablino, Ana Luisa Durán, su inconmensurable talento para sacarle el máximo rendimiento a la fantasmagoría. Durante más de ocho años ha hecho creer a la mayoría de los ciudadanos de la comarca de Laciana que merced a su gestión en Villablino se levantaría un Parador Nacional de Turismo. Una promesa fruto de un calentón de boca de Zapatero en el transcurso de un mitin celebrado en la Casa de la Cultura de Villablino en su etapa de Secretario General del PSOE. Con la solemnidad y el énfasis que una promesa de esta naturaleza requiere, ZP aseguró que si llegaba a la Presidencia del Gobierno el Parador sería muy pronto una realidad. Zapatero presidió el Gobierno dos legislaturas, durante ese período Laciana perdió más de 2.000 habitantes, Victorino Alonso cerró la última mina de interior que existía en la comarca y el Parador se ha quedado en lo que en realidad siempre fue, un brindis al sol. Al que sin embargo, Ana Luisa Durán ha sabido sacarle una enorme rentabilidad personal y partidista. Solo hay que ver los resultados electorales. Sin embargo, esta broma al patrimonio municipal le ha costado la desaparición de uno de los edificios más singulares y emblemáticos de la zona.

Se le advirtió por activa y por pasiva que no cometiera lo irreparable. Es decir, que no ordenara la demolición sin previamente tener todas las garantías de que el edificio del colegio sería remplazado por la nueva construcción del Parador. Pues de nada sirvieron las advertencias, en vísperas de las pasadas elecciones municipales se consumó el desastre. El Colegio, las antiguas tribunas y el resto de las edificaciones se convirtieron en escombros, para mayor gloria electoral de la alcaldesa. Hoy todo lo que queda es un recinto cerrado con un inmenso cartel y una sugerente fotografía de lo que iba a ser ese complejo turístico que crearía un montón de puestos de trabajo y riqueza por doquier. A tomar por saco la miseria.

Pero he aquí que el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, acaba de anunciar oficialmente que de lo dicho no hay nada. Que hasta que no vengan tiempos mejores – y desde luego en la próxima década no se esperan – que nos olvidemos del Parador. Eso sí, siempre podremos acordarnos de quienes los prometieron y hasta de todos sus muertos, pero tampoco nos servirá de mucho. En cambio lo que sí podemos hacer es exigir responsabilidades por las demoliciones llevadas a cabo. No olvidemos que los inmuebles derruidos eran de propiedad municipal y que tenían un importante valor patrimonial. Esa exigencia de responsabilidades pasa, en primer término, por formular la correspondiente denuncia ante los tribunales de Justicia. Algunos ya estamos en ello. Más adelante ya se verá lo que los acontecimientos aconsejan. En cualquier caso, lo que no sirve de nada es jurar en arameo y lamerse las heridas. Que en último extremo es lo que mejor saben hacer muchos de los que a diario vocean contra la clase política. Olvidando que al fin y al cabo ésta no es más que un fiel reflejo de la sociedad.

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