El fariseísmo energético de la izquierda

Publié le par Manolo Barrero

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) es un organismo dependiente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Pues bien, la ex ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, es la embajadora de España ante la OCDE. Ese fue el premio y el castigo de Zapatero por haberle puesto en aprietos en más de una ocasión. Sin embargo, todo parece indicar que la coherencia de Narbona le sigue aguando la fiesta al Presidente. Hace unos días, un periódico de Barcelona publicaba una entrevista de la embajadora en la que no se mordía la lengua. Sin rodeos le dijo a Zapatero que cerrara ya el grifo de las subvenciones a la minería del carbón. Vamos, que no predicara una cosa e hiciera la contraria. La respuesta de sus compañeros de partido en Asturias no se hizo esperar. Mira compañera Cristina, ya no eres miembro del Ejecutivo y en consecuencia, en este tema no tienes pito que tocar. Eso es lo que le vino a decir el portavoz de la Federación Socialista Asturiana. Populismo puro y duro, pero de la más baja estofa. El fariseísmo energético de la izquierda es espeluznante. Y sino que se lo pregunten también a los dos diputados de IU. Mientras Joan Herrera defiende el cierre de las minas, Gaspar Llamazares aboga por su mantenimiento y hasta aplaude que se subvencione la quema de carbón nacional. En cualquier caso, lo que menos les importa a todos es que esta actividad, además de ruinosa sea altamente contaminante.

El problema que tenemos con estos conspicuos prebostes, es que como están al cabo de la calle de cualquier asunto que no sean los propios, recomendarles o sugerirles algo relacionado con el interés general es perder el tiempo. No obstante, aunque sólo sea para cubrir el expediente, deberían echarle un vistazo al informe que ayer hacía público la Agencia Internacional de la Energía (AIE). “Perspectiva mundial de Energía 2009” A un mes de la cumbre de Copenhague sobre el cambio climático, tanto el contenido como las conclusiones son de lo más elocuentes. Es necesario y muy urgente, sustituir el carbón por energías limpias.  En realidad, nada nuevo.

Sin embargo, se advierte que a los gobiernos les queda cada vez menos tiempo para modificar profundamente sus respectivas políticas energéticas. De lo contrario se producirá lo irreparable. Y en eso parece ser que todos están de acuerdo. Hasta los más fariseos. Al menos de cara a la galería.  Como por ejemplo, los máximos mandatarios de España y el Reino Unido. Veamos. El primero, se erige en el paladín mundial de las renovables y paralelamente promulga un decreto para subvencionar la quema de carbón nacional. El segundo, mientras en los foros internacionales glosa las bondades de las renovables, en su país crece desenfrenadamente la producción de carbón. En el primer semestre de 2009, un 7,5% con respecto al mismo período de 2008. Que a su vez ya había aumentado en un 6% con respecto a 2007. Y después les dan lecciones a los países emergentes. Estos fariseos son insoportables.

Commenter cet article

Daniel Jiménez 11/11/2009 19:55


El sector energético es uno de los grandes lobbys, y sus deseos van a ser siempre más escuchados que los estudios de la comunidad científica, que no deja de alarmarnos con respecto a la necesidad
de actuar ya contra el cambio climático.

Es necesario apostar por energías limpias, y ademas resituar el núcleo de la actividad económica en lo local. El actual modelo productivo globalizado es demasiado dependiente de poderosas fuentes
de energía, como el petróleo, combustible fósil que ya está alcanzando su cénit. Su sustitución por otra potente matriz, como la nuclear, tampoco es la solución.

Más allá de problemas como los residuos y las guerras y conflictos que provoca el control del uranio (Sudán por ejemplo), está la evidencia de que esta fuente de energía es la preferida porque
requiere una estructura enorme para ser controlada. Una estructura que no puede tener su asiento en lo local, sino en empresas transnacionales que seguirán siendo las dueñas de la energía. Energía
con la que se quiere alimentar un modelo de crecimiento ecónomico basado en el despilfarro de recursos, por otro lado.

En el caso del carbón, evidentemente el asunto es distinto. Esta no es una fuente eficiente desde el punto de vista energético. Tampoco es limpia. Pero hay muchos intereses creados, incluyendo los
de Don Vito, el amigo de Zapatero. Curiosa forma de ser de izquierdas.