La hipocresía socialista

Publié le par Manolo Barrero

Dani-Cohn-bendit.jpgEn los momentos clave de la historia los socialistas siempre le dan la espalda a su propio ideario. Tanto es así que, entre la propiedad social y el capitalismo nunca han dudado. Invariablemente siempre acaban escorando para el mismo lado. Durao Barroso, considerado como el presidente más mediocre y gris de cuantos han presidido la Comisión Europea, ha vuelto a ser triunfalmente reelegido para un segundo mandato. La unión de conservadores, socialistas y liberales consiguió la proeza de sumar 488 votos, frente a los 137 en contra y a las 72 abstenciones, que como en la canción de Víctor Jara, ni chicha ni limoná.  (...) arrimese mas pa’aca, aquí donde el sol calienta (...) Que es lo que siempre han hecho muchos socialistas que conozco, incluido el “amigo” José Luis Rodríguez Zapatero. Y hemos de convenir que políticamente no les ha ido mal. El principio de Peter sigue funcionando maravillosamente bien.

Entre esos 137 votos - ideológicamente coherentes - están los del Grupo Verde/ALE. Entre otras muchas razones, porque “tanto el programa de Barroso como la composición de la Comisión no ofrecen garantías suficientemente fiables en la mayoría de los asuntos de su competencia”. Por lo menos el Grupo Verde/ALE explica las razones de su voto en contra. Sin embargo, conservadores, socialistas y liberales han sido incapaces de ponerse de acuerdo en una resolución conjunta. Así es la política hecha a base de componendas e intereses espurios. La mayoría coincide en que Barroso no da la talla, pero como es maleable su manejo no representa la menor dificultad. Y como él el resto de los comisarios. Elegidos no por su competencia, sino por su acatamiento a las directrices de sus respectivos padrinos. O sea, los jefes de Gobierno que han pasteleado su nombramiento.

Tiene toda la razón Cohn-Bendit, esto no es más “que una coalición de hipócritas”. Para todos estos europeístas de bolsillo, los intereses nacionales seguirán primando sobre el interés general de los europeos. Los socialistas siempre han tenido una concepción muy nacional del internacionalismo. El gran socialista Léon Blum que presidía el Gobierno francés mientras Franco derrocaba la república y arruinaba España, primero se plegó a las órdenes de la No intervención y después confinó a los republicanos españoles en los campos de concentración. Y de no necesitarlos para luchar contra el invasor nazi, es posible que su estancia hubiera sido mucho más larga de lo que cabría imaginar. Así son los socialistas, intentado persuadirnos que no son lo que aparentan. ¡Y un huevo!

 

  Intervención de Cohn-Bendit


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