La Iglesia Católica

Publié le par Manolo Barrero

Uno de los curas confesó “que había abusado sexualmente de más de 100 niños”. Otro reconoció “que quincenalmente y durante 25 años, también hizo lo mismo”. Todas estas vomitivas conductas están consignadas en el informe oficial de más de 700 páginas, que acusa a la Iglesia Católica de Irlanda de haber amparado los abusos sexuales cometidos por sus sacerdotes en la región de Dublin, sobre centenares de niños y durante décadas.  El demoledor informe concluye que, la jerarquía eclesiástica de Dublín entre 1975 y 2004, antepuso sistemáticamente sus intereses a los de los 320 niños víctimas de los abusos. Al día de hoy  aún sigue callada. Sin embargo, ayer el Gobierno irlandés, a través de su ministro de Justicia Dermot Ahren, pidió perdón por las deficiencias del Estado, que no fue capaz de detectar que se estaban perpetrando esas atrocidades. El informe subraya que se trata de una “perversión sistemática y calculada sobre niños inocentes e indefensos”.

Bien está que el Gobierno irlandés pida públicamente perdón por estos repugnantes actos, pero no por eso hemos de olvidar, que su policía actuó como cómplice necesario de los pederastas. Conocía los hechos, al menos algunos, puesto que ha quedado acreditado que se negó a tramitar denuncias, con el pretexto de que el asunto no era de su competencia. Aquí también el Estado de Derecho ha flaqueado ante los poderosos. Y la iglesia es un poder muy poderoso. Y muy cínico. La curia, con todos sus tribunales, congregaciones y el sumo Pontífice a la cabeza, es la menos indicada para dar lecciones de pureza y castidad a nadie. Este espantoso escándolo es sólo uno más. Hace bien poco saltó otro muy parecido o exactamente igual, en la Iglesia Católica Americana.

Pero no hace falta ir a Irlanda ni cruzar el Atlántico para toparse con estos execrables hijos de Satanás. Si muchos de los sexagenarios de este país, educados en aquella reserva espiritual de occidente del caudillo bajo palio hablaran, a más de uno se le caerían los palos del sombrajo. Los internados, las catequesis obligatorias, las clases de religión no menos obligatorias y hasta alguna de latín, no eran precisamente lugares donde la inocencia estuviera plenamente a salvo de toqueteos y caricias. Tampoco estaban a salvo del afectuoso asedio muchos “decentes” colegios de pago. De manera que si los Rouco Varela y los Martínez Camino quieren granjearse, la indiferencia de ateos, agnósticos y otras gentes de mal vivir, que comiencen por pedir perdón por todos los actos de pederastia cometidos,por todos esos depravados ministros Dios. Y después, sólo después, tendrán legitimidad moral para hablar de valores.

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Patricia 01/12/2009 15:56


Ellos sólo ven la paja en el ojo ajeno y amenazan con negar la comunión... jajaja como si a mucha gente le importase eso hoy en día.
Enhorabuena Manolo por todos tus comentarios.


Roberto Delgado 27/11/2009 17:30


La hipocresía de la Iglesia Católica no es de ahora, sino desde su creación. Y entre todas ellas la española merece una mención especial. Ha sido uno de los puntales claves del franquismo y todo el
mundo parece haberlo olvidado. Y en cusetiones de promiscuidad, se podrían hacer otras tres películas como "La mala educación". Yo estoy seguro que aquí durante los gloriosos 40 años del caudillo
han ocurrido hechos como los de Irlanda. Los seminarios eran el destino y casi gasta el refugio obligado de los más pobres. También los más indefensos frente a la autoridad divina y lujuriosa del
"educador". Y van por la vida repartiendo diplomas de buena conducta. Herejes los proabortistas. ¿Y los curas pederastas?