Laciana

Publié le par Manolo Barrero

Sosas-15--1-.jpgPor haberlo sufrido y soportado durante cuarenta años, en este país todos debiéramos tener una ligera noción sobre lo que ha significado el fascismo. Ese enemigo de la democracia y del parlamentarismo que, a estas alturas, todavía algunos añoran. Y no precisamente porque les haya ido mal con la democracia. En modo alguno. Su problema es que no aceptan que nadie pueda cuestionar ninguna de sus actuaciones. Sencillamente porque no creen ni en la Ley ni en la igualdad entre seres humanos. El fascismo solo cree en la violencia y así ha quedado demostrado a lo largo de toda su historia.

 

En esta España, supuestamente más monárquica que republicana, aún sigue morando placidamente un fascismo residual de cuello blanco, muy vigoroso y cuyos comportamientos están cada día más presentes en nuestra vida cotidiana. Es probable que más de uno considere esta afirmación como una desmesura. Sin embargo, uno se mantiene en sus trece. De la misma manera que afirma que los síntomas de incultura democrática en nuestra sociedad son cada vez más perceptibles e inquietantes. Lo uno y lo otro tienen cierta relación.

 

Veamos un ejemplo. Más de uno dirá que esto es maniqueísmo puro. Que esta bifurcación es interesada para llevar el agua a mi molino. Nada de eso. En Laciana el fascismo residual está activo y muy activo. Algunos de esos activistas porque lo llevan impreso en sus genes y otros porque sencillamente son víctimas de la manipulación interesada.

 

Quienes hace bien poco con sus pintadas señalaron domicilios y negocios de quienes no piensan como ellos – mejor dicho como su amo y dueño -  son los mismos que meses atrás se desgañitaban gritando “Laciana es Negra - Fuera Los Verdes”, “Verdes Hijos de Puta”, “Gilipollas” “Venir aquí si tenéis huevos” y otras sesudas e inteligentes consignas. Todas ellas con mucha testosterona.  Al frente de ese selecto elenco de demócratas, una senadora y alcaldesa arropada por su equipo de Gobierno y como guardia pretoriana un ramillete de sindicalistas a sueldo. Las imágenes están disponibles en YouTube y en Vimeo para quien tenga interés. Pero si incomprensible es esta actitud en un cargo público de esta relevancia, todavía lo es más la de su partido (PSOE) que aún no ha dicho ni pío. Y no será por falta de pruebas.

 

Tampoco el resto de las fuerzas políticas ha tenido en este asunto un comportamiento realmente democrático. De cara a la galería, porque no puede ser de otra manera, se condena la violencia y de puertas para adentro se ríen las gracias de los violentos.  Así como suena. El fascismo residual está muy presente en Laciana, por más que algunos solo quieran hablar de su glorioso pasado. Eso de “Valle de la Libertad” suena muy bien pero se parece a la realidad como un huevo a una castaña.

Commenter cet article