Puta mentira

Publié le par Manolo Barrero

sombra.jpgNo ha sido fácil llegar a esta conclusión. Te aseguro que he tenido que despellejarme las meninges de lo lindo. Pero, al fin, creo poder asegurar que estos forajidos de la cosa pública tienen un conflicto cognitivo. O sea, un lío monumental en su mollera. No había caído que para ellos transparente y translúcido es lo mismo. Por eso Urdangarín, Bárcenas y el resto de la tropa no tienen el menor empacho en demandar públicamente la máxima transparencia. Es decir, que pase la luz pero que no se vea el cuerpo del delito. En suma, que todo sea lo más translúcido, pero dentro de la máxima opacidad posible.

En 2007, un grupo de ingenuos mindundis tuvo la descabellada ocurrencia de concurrir a las elecciones municipales en el ayuntamiento de Villablino con el lema: TRANSPARENCIA TOTAL. Algo debió fallar en la estrategia de comunicación porque los insignificantes Verdes apenas consiguieron un concejal. Sin embargo, la lista encabezada por un delincuente convicto cosechó dos. A partir de este dato ya puedes ir haciéndote una idea de cómo está el patio en el valle de Laciana. De manera que eso de que la ciudadanía quiere transparencia es una puta mentira. En esta comarca de la montaña leonesa pocos son los que dudan de que su ayuntamiento se parece más a la cueva de Alí Babá que a la casa de todos. Desde el año 2002 no se aprueban los presupuestos municipales, lo que posibilita la comisión de todo tipo de pequeñas y grandes corruptelas. Como por ejemplo, que de peón jardinero se ascienda, por arte de birlibirloque, a oficial administrativo, que no se entere ni Dios y que sus emolumentos crezcan como la espuma. Al parecer unos 54.000€ anuales. Bien es cierto que también realiza funciones de fontanero, asistente, conductor y confidente del poder. Una verdadera multinacional este A.L.P.

Este individuo se prodigó en ruedas de prensa presumiendo de que sabía de muy buena tinta que la Agencia Española de Protección de Datos le iba a meter un “puro cojonudo” a Los Verdes. Y efectivamente, estaba muy bien informado puesto que la primera propuesta de sanción superaba los 60.000€. Finalmente lo arreglamos con 2.000€ que es igual de barbaridad por la injusticia que se cometió. A.L.P. formula la denuncia en calidad de Presidente del Comité de Empresa del Ayuntamiento de Villablino, a raíz de que en la Web de Los Verdes se publicaran los salarios – algunos escandalosos – del personal municipal. Esto ocurría en el año 2006, hoy hasta Rajoy se ha visto obligado a publicar sus declaraciones de la renta. A este liberado sindical, desde hacía años, también le molestó que se hiciera público que había utilizado muchas más horas de garantías sindicales de las debidas. Y con una cara dura a prueba de bomba, afirmó públicamente que los salarios publicados estaban manipulados. La Agencia de Protección de Datos confirmará que lo publicado es veraz. Los Verdes no fueron sancionados por falsedad sino por haber publicado datos personales. Es decir, el nombre y los apellidos.

En ese afán de no ocultar nada, el 18 de febrero de 2009, Los Verdes publican en su Web la resolución de la Agencia Española de Protección de Datos. A.L.P. presenta una nueva denuncia porque sin su consentimiento se desvela su afiliación política y sindical. De nada sirvieron las alegaciones ni demostrar por medio de la hemeroteca que el sujeto apareció en los papeles tropecientas veces en calidad de sindicalista. Parece ser que hasta lo vieron disfrazado de minero recibiendo a Zapatero en Ponferrada durante la campaña electoral. Está claro que vale para todo. Lo cierto es que esta nueva denuncia culminó con una nueva sanción de 3.000€. ¿Se habría atrevido  el director de la AEPD a tanto si el denunciado hubiera sido el PSOE o el PP? Ni de coña. Que sea el Tribunal de Cuentas, la Agencia Española de Protección de Datos o la Justicia, todos estos estamentos están politizados hasta el tuétano. Y eso de que la clase política y sindical quiere transparencia que se lo cuente a su claque pero no a la ciudadanía. La transparencia es una puta mentira de la que todo el mundo habla y nadie la quiere para sí mismo.

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