¿Razones sociales o inconfesables?

Publié le par Manolo Barrero

Contaminacion.jpgEstamos en un callejón sin salida. Pues es igual de rechazable el productivismo de izquierdas que el de derechas. Lo que en modo alguno significa que la ecología política no deba ocuparse de la parte social. Bien al contrario. En esta triple crisis, la parte social de la ecología es muy importante, por no decir capital. Sin embargo, la salida de la crisis no está en el crecimiento, ni siquiera aunque engañosamente lo denominen “sostenible”. Consiguientemente, no está en el consumo. Consumir en los términos que pretende el productivismo, de izquierdas o de derechas, es perpetuar la insostenibilidad. Que es lo mismo que ampliar el problema. No se puede seguir haciendo trampas. Y menos en un país en el que casi el 20% de la población activa está en paro. Y lo que te rondaré.

El Gobierno de Zapatero, desoyendo todas las recomendaciones, se empecinó en satisfacer las reivindicaciones de los carboneros. De ahí que se haya puesto el mundo por montera con la aprobación del decreto que incentiva el consumo de carbón nacional. Lo que además de constituir una aberración en términos ambientales, ataca directamente la línea de flotación del empleo. Porque aun cuando se cumplieran las previsiones más optimistas sobre la salida de la crisis, la sociedad española también necesita una reconversión ecológica de su economía.  Está probado que una reducción de las emisiones de CO2 de entre el 30 y el 40%, tendría un impacto muy positivo sobre la creación de nuevos empleos, en energía, vivienda, transportes etc. Es decir, nuevos yacimientos de empleo.

El director general de Política Energética y de Minas ha asegurado que los incentivos al consumo del carbón nacional no van a suponer incremento alguno de la tarifa eléctrica. Con toda seguridad que será justo todo lo contrario. De hecho, las Eléctricas son mucho menos categóricas. La aberrante obstinación de Zapatero con el carbón es vieja. Poco más  o menos desde que hacía sus pinitos en la política provincial leonesa y cuando el sector de la minería era el más numeroso y uno de los más influyentes, política y sindicalmente hablando. Dicen que Alfonso Guerra casi veneraba a los mineros. Hoy ese sector está en vía de extinción. Nuestro carbón ni tiene calidad ni es competitivo. ¿Por qué Zapatero se obstina en seguir subvencionándolo? ¿Por razones sociales o inconfesables?

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