Partager l'article ! Roma & Copenhague: Desde ayer lunes y hasta el próximo miércoles, se está celebrando en Roma la cumbre mundial de la agencia de ...
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Desde ayer lunes
y hasta el próximo miércoles, se está celebrando en Roma la cumbre mundial de la agencia de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). El
hambre en el mundo es un fenómeno que afecta ya a unos mil millones de seres humanos. Según la FAO y otros organismos de acreditada solvencia, el hambre mata a un niño cada seis segundos. Y de no adoptarse drásticas
medidas en la cumbre de Copenhague sobre el clima, los científicos aseguran que en los próximos diez años, alrededor de mil quinientos millones de seres humanos no tendrán acceso al agua. Sin
embargo, salvo el impresentable Berlusconi, ningún jefe de Estado o de Gobierno miembro del G8 está presente en esta cumbre. Todos ellos se han olvidado de sus grandilocuentes y demagógicos
discursos sobre la seguridad alimentaria. Los
barandas del G8 y del G20, siempre han estado más cómodos en compañía de los banqueros que de los pobres. Hasta nuestro Zapa nacional pierde el traserillo por compartir mesa y mantel con los
usureros.
En Copenhague, la mayoría de los grandes de este mundo sí lucirán el palmito, pero poco más. Después de todo lo que han largao, ninguno va a cometer la imprudencia de quedarse en pelota picada ante la opinión pública. Sin embargo, con la excusa de la crisis, nadie está por la labor de echar mano a la cartera. Ni los dos grandes contaminadores del planeta ni la UE. Americanos y chinos vienen a decir exactamente lo mismo que ha dicho la Europa de los 27, en su cónclave sobre cambio climático celebrado recientemente en Bruselas. Todos desean un “efecto inmediato” pero ninguno está dispuesto a poner los medios para conseguirlo. Porque la religión de todos ellos es el productivismo. Consumir cada vez más y producir cada vez más. A costa del Medio Ambiente, de los países pobres y de lo que sea.