Roma & Copenhague

Publié le par Manolo Barrero

Desde ayer lunes y hasta el próximo miércoles, se está celebrando en Roma la cumbre  mundial de la agencia de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).  El hambre en el mundo es un fenómeno que afecta ya a unos mil millones de seres humanos. Según la FAO y otros organismos de acreditada solvencia, el hambre mata a un niño cada seis segundos. Y de no adoptarse drásticas medidas en la cumbre de Copenhague sobre el clima, los científicos aseguran que en los próximos diez años, alrededor de mil quinientos millones de seres humanos no tendrán acceso al agua. Sin embargo, salvo el impresentable Berlusconi, ningún jefe de Estado o de Gobierno miembro del G8 está presente en esta cumbre. Todos ellos se han olvidado de sus grandilocuentes y demagógicos discursos sobre la seguridad alimentaria. Los barandas del G8 y del G20, siempre han estado más cómodos en compañía de los banqueros que de los pobres. Hasta nuestro Zapa nacional pierde el traserillo por compartir mesa y mantel con los usureros.

En Copenhague, la mayoría de los grandes de este mundo sí lucirán el palmito, pero poco más. Después de todo lo que han largao, ninguno va a cometer la imprudencia de quedarse en pelota picada ante la opinión pública. Sin embargo, con la excusa de la crisis, nadie está por la labor de echar mano a la cartera. Ni los dos grandes contaminadores del planeta ni la UE. Americanos y chinos vienen a decir exactamente lo mismo que ha dicho la Europa de los 27, en su cónclave sobre cambio climático celebrado recientemente en Bruselas. Todos desean un “efecto inmediato” pero ninguno está dispuesto a poner los medios para conseguirlo. Porque la religión de todos ellos es el productivismo. Consumir cada vez más y producir cada vez más. A costa del Medio Ambiente, de los países pobres y de lo que sea.

Aseguran los más versados en estos temas, que Copenhague constituirá un avance con respecto a Kioto, pero no se conseguirá el tratado. O sea, compromisos, acuerdos de mínimos y poco más. Mientras en el G20 no esté representada África, lo que ahí se decida siempre será en beneficio de los mismos. Y la  UE es la principal responsable de esta situación. Dice Barroso que la UE sólo actuará, si enfrente hay compromisos concretos. En definitiva, que vamos a seguir como estábamos.

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