Los « expertos » en estado puro
Nos cuentan ahora los expertos que la crisis es el resultado de numerosos excesos. Y entre los cuales han tenido un papel sobresaliente los desequilibrios presupuestarios y comerciales. Principalmente en EE UU. Pues bien, ya sabemos algo más. Esos mismos expertos añaden que esto se veía venir. La situación era tan explosiva que no podía acabar de otra manera. Joder con los expertos. ¿Por qué no han dado el aviso a tiempo si tan seguros estaban de que se produciría la deflagración? Y ya el colmo es que nos digan que quines han infringido las reglas de la ética se irán de rositas y que los paganos serán los de siempre. Eso ya lo sabíamos todos. Pero como no hay mal que por bien no venga, ahora nos reconfortan diciéndonos que esta crisis tiene mucho de positivo. Por primera vez se ha detectado una voluntad de cooperación mundial. Un tsunami solidario sin precedentes. Por fin hemos entrado en una nueva era. A partir de ahora ya nada será como antes. Esta vez va en serio eso de la globalización, nos dicen. O sea, que hasta ahora era una broma. Eso sí, a corto y medio plazo no notaremos nada, pero que los países pobres se vayan poniendo en lo peor, porque se acabaron las deslocalizaciones. Los países ricos van a poner orden en su propia casa y la prioridad de todas las prioridades será la reindustrialización. Ni una sola empresa fuera de casa. Debe ser eso la refundación del capitalismo. Esperaremos a ver lo que nos dicen los expertos.
Yo, sin embargo, les digo que todo esto forma parte de esa panoplia de discursos anestesiantes que los políticos manejan con suma habilidad por boca de los expertos cuando sopla el viento adverso. Vamos, que no me creo ni media palabra. Seguirán existiendo los paraísos fiscales, los especuladores y el dinero negro. Así nuestros próceres siempre tendrán la posibilidad de culpar a la mafia rusa o calabresa del alza de los precios del sector inmobiliario. Como lo oyen. Pues tampoco faltan expertos para asegurar que esas opacas y multimillonarias inversiones son la causa principal. Ahora todo el mundo abomina del dinero negro improductivo. Hipócritas.
Pero los expertos más temibles son esos que certifican cual dogma de fe, que urge rehacerle un tarje a medida a la protección social. De lo contario será una hecatombe. Vamos, que esos 2.818.026 parados que están inscritos en las oficinas del INEM se sacudan la galbana de encima, porque la socialización de las pérdidas de los banqueros ha dejado la economía del Estado más tiesa que la mojama.
Y ahora el broche, de los expertos, claro está. Aunque se recupere la confianza, no por eso se habrá resuelto el problema. ¿En qué quedamos? Hace un par de semanas todo era cuestión de confianza y ahora resulta que ya no es así. Si como dicen la profesión de experto está tan bien remunerada, quizá por ahí debieran comenzar los recortes, pero a lo bestia. Total sólo sirven para fastidiarnos aún más la existencia. Y con lo que tenemos nos basta y nos sobra.