1.070 Palestinos muertos
Desde el pasado 27 de diciembre, fecha en la que Israel desencadena su monstruosa ofensiva contra la población palestina de la franja de Gaza, han fallecido 1.070 palestinos. De los cuales, 355 eran niños y 100 mujeres. O sea, combatientes de Hamas. Puesto que los portavoces oficiales del ejército hebreo nos cuentan en todas sus apariciones que la acción militar sólo está dirigida contra los terroristas integristas. Hemos, pues, de deducir que estas víctimas no tenían nada de inocentes. Tanto cinismo es repugnante. Además, no conviene olvidar que esta carnicería ha ocasionado ya más de 5.000 heridos. Muchos de ellos están en una situación desesperada, como consecuencia de las quemaduras de esas malditas bombas a base de fósforo blanco. En esta lucha de igual a igual, los proyectiles lanzados por los terroristas han ocasionado la muerte a 10 militares israelitas y a 3 civiles. La correlación de las fuerzas en presencia habla por sí sola.
Pero lo más inquietante de esta masacre, porque hay que llamarla por su verdadero nombre, es que según un sondeo de opinión realizado en Israel y hecho público en el día de hoy, el 78% de la población considera que la operación está siendo un gran éxito. Naturalmente, ese mismo porcentaje aprueba sin reservas la acción de su Gobierno y aplaude la labor que está realizando el ejército. Lo que significa, que los halcones no están sólo en el Gobierno. En Israel son mayoría abrumadora y eso también hay que decirlo sin tapujos. Y las potencias occidentales, con EE UU a la cabeza, son en gran parte responsables de esta situación. A ningún país del mundo la ONU le hubiera consentido lo que le está consintiendo a Israel. La mala conciencia, fundamentalmente inglesa, es la responsable de la ocupación de un territorio del que se ha expulsado a sus verdaderos dueños. Además de tolerarle al ocupante que durante los 60 años de ocupación haya cometido toda suerte de atrocidades.