¿Crecimiento sostenible o decrecimiento?
Los partidarios del decrecimiento aseguran que el modelo económico actual no está en condiciones de afrontar los desafíos ecológicos que cada vez se planean con mayor crudeza. De ahí que preconicen una ruptura radical con el modelo actual. Por el contrario, los defensores del crecimiento sostenible – nada que ver con desarrollo sostenible – estiman que con una serie de reformas aún es posible transformar los métodos de producción teniendo en cuenta los problemas medioambientales. Y de ese modo seguir manteniendo el modelo actual. Sin embargo, la huella ecológica de los diferentes países desarrollados, nos dice que desde la década de los 50, en casi todos ellos, la sobreexplotación de los recursos naturales no ha sido suficiente para satisfacer sus propias necesidades. Un extremo que no les importaba demasiado, puesto que podían permitirse el lujo de vivir a costa de los recursos del planeta, extrayéndolos naturalmente de los países menos desarrollados. Pero esa situación ha comenzado a cambiar a partir los años 80. Y hoy, según los cálculos efectuados por el Fondo Mundial para la Naturaleza, esos recursos ya son insuficientes para satisfacer las necesidades de la humanidad. Lo que no impide que los países ricos sigan aumentando la huella ecológica. Aún sabiendo que la capacidad de renovación de esos recursos tiene un límite. Y aunque teóricamente parecen estar muy preocupados por el cambio climático, con sus políticas productivistas siguen deforestando y hormigonando el planeta. Difícil de tomarlos en serio en esas condiciones. Siempre más, aunque no sea necesariamente mejor. Esa parece ser su máxima.