Decrecimiento solidario (I)

Publié le par Manolo Barrero

Los ecologistas no pretendemos que la sociedad retroceda un siglo. Lo que sí queremos es que se inviertan las prioridades. Porque la ecología, ante todo, significa calidad de vida. Y decrecimiento no es sinónimo de regresión, sino definición de un proyecto de sociedad para vivir mejor. Y sobre todo, que esa mejor calidad de vida no esté ligada a producir y consumir más. Kyoto ha abierto las puertas de esa nueva revolución cultural. De manera que existen soluciones. Y una de ellas consiste en huir del catastrofismo, sin por ello minimizar la gravedad de la situación en la que nos encontramos, dependientes de una energía cada vez más cara y de un cambio climático cada día más incuestionable. En estas circunstancias no sólo los equilibrios ecológicos están amenazados, también los económicos, los políticos, los sociales y por supuesto, los alimentarios.

Parece, pues, incuestionable que crisis ecológica y crisis económica son la misma cosa. Es la crisis de un modelo de sociedad construido sobre el crecimiento, sin tener en cuenta el agotamiento de los recursos naturales. Principalmente los energéticos, que como se está comprobando desencadenan guerras para asegurarse su control y distribución. Pero no basta con hacer un diagnóstico certero de la realidad. De nada nos sirve alertar sobre la gravedad de la crisis si no proponemos soluciones concretas. Y sobre todo, si no somos capaces de explicar que nuestras propuestas no constituyen ninguna amenaza para nadie y menos aún para los más desfavorecidos. Porque es evidente que el decrecimiento - para la mayoría – no sólo significa producir menos, sino más desempleo, menos consumo y consecuentemente, pérdida de calidad de vida. Aunque la realidad no sea  esa, así es como la percibe la gran mayoría. De ahí que esa misma mayoría sigua viendo a los ecologistas como enemigos del progreso y del llamado “bienestar social”.

El decrecimiento solidario consiste por una parte, en reducir nuestra huella ecológica (el impacto medioambiental de nuestro estilo de vida) y por otra, reforzar la solidaridad con los más desfavorecidos.

“A seguir...”
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