Ridiculizar la ecología
Digan lo que digan los gurús del G20+2, que este fin de semana se han despellejado las meninges en Washington, la crisis será de larga duración y de incalculables consecuencias. Hoy mismo Japón también anuncia que entra en recesión. También hoy mismo, pero en Berlín, el patrón de General Motors le dice a Merkel que si no pone la pasta inmediatamente la OPEL se puede ir a pique. Y aquí Ford anuncia un cierre temporal durante todo el mes de diciembre. Renault y Peugeot están en la misma línea. Y por si fuera poco, los mercados financieros han respondido al G20+2 con caídas. Por eso no se entiende muy bien el desmesurado optimismo de Zapatero.
Pero lo que más me preocupa como ecologista, es que con el pretexto de esta crisis, el paciente planeta va a tener que seguir esperando. Los neoliberales ya se han puesto manos a la obra. Ya nos están diciendo que el mundo desarrollado no es el responsable del calentamiento global. Al fin y al cabo sólo somos mil millones de ciudadanos, frente a cinco o seis mil millones del mundo subdesarrollado. En el que naturalmente meten a China, India y Brasil. Y ahí si que se contamina. Aseguran que en China se construye una central térmica por semana. Y, además, de nada sirve que nosotros consumamos menos petróleo, puesto que ellos consumen cada día más. En resumen, que todo vale para travestir la realidad.
Lo que no dicen estos ultraliberales, es que son precisamente los países más desarrollados los que tienen la obligación - porque para eso tienen los medios - de desarrollar nuevas tecnologías para reducir los efectos del calentamiento global. Y si no lo hacen los países desarrollados no es de recibido pedirle a los subdesarrollados que no contaminen. Ellos también tienen derecho a un mínimo de bienestar. No olvidemos, por ejemplo, que en la India más de 400 millones de habitantes no tienen electricidad.Desde luego, lo que no es de recibo es la frivolidad exhibida recientemente por Aznar, tachando de catastrofistas a los ecologistas. Afortunadamente la comunidad científica es bastante más rigurosa y creíble que el expresidentes del Gobierno. ¿Y qué nos dice? Pues que cada vez ofrece menor duda que la contaminación tiene graves efectos sobre la fertilidad del mundo animal. Por ejemplo. Y nos dice muchas más cosas que los políticos se pasan por el forro. De ahí que los ecologistas extrememos nuestras acciones para que la ecología no sea la gran sacrificada en el altar del ultraliberalismo. Si antes los partidos verdes eran necesarios hoy son imprescindibles. De manera que ha llegado el momento de relegar a un segundo plano nuestras trifulcas domésticas y centrarse en lo esencial. Eso es lo que esperan miles de ciudadanos que aún creen que el decrecimiento puede hacernos más felices.