Callejón sin salida
A Los Verdes de Europa se les podrá reprochar cualquier cosa menos el no haber escatimado esfuerzos para conseguir la unidad de todos Los Verdes. Sin embargo, muy a nuestro pesar hemos de convenir que todos esos esfuerzos – al menos hasta ahora – han resultado baldíos. Las viejas y enquistadas rencillas personales siguen primando sobre todo lo demás. Aún cuando en público y con gran solemnidad se abogue por la construcción de ese espacio verde, no es necesaria un gran perspicacia para darse cuenta que el discurso va en una dirección y la praxis en la contraria. Algunos históricos afirman que todo esto de casual tiene muy poco. Al parecer, influencias ajenas tienen mucho que ver con la proliferación de todos estos reinos de taifas que hoy ocupan el espacio verde.
Electoralmente, tanto para el PSOE como para IU, Los Verdes son unos competidores y una mosca cojonera que pone en evidencia los desmanes de muchas de sus políticas. Y no sólo en materia medioambiental. De manera, que cuanto más alterado y dividido esté el gallinero mejor. El divide y vencerás siempre ha dado excelentes resultados. Y lo peor es que esta situación dura ya desde hace casi un cuarto de siglo en nuestro país. El único de nuestro entorno que todavía no ha sido capaz de construir un partido Verde homologado con el resto. Y todo parece indicar que ese edificio no está ni en proyecto.