Incorregibles hasta la derrota final
Desde luego todo apunta a que el planeta ha entrado en una fase de regresión sin precedentes. Y posiblemente una de las causas haya sido la globalización desmedida y a destiempo. Con su depredación salvaje y prolongada ya están a la vista los primeros resultados y efectos. Una conjunción de crisis en cascada a las que nadie sabe muy bien como poner remedio. Primero fue la crisis energética, después vino la financiera, ahora ya estamos inmersos en la económica y por ende, en la social. La alimentaria también está ahí. Y no hablemos ya de la ecológica, aunque Aznar pretenda convencernos de que sólo es una visión catastrofista de los ecologistas. Y por si todo esto fuera poco, aquí además tenemos un suplemento de crisis. La identitaria. De la que ni siquiera Los Verdes nos libramos. Esta peculiar fauna y flora de la que algunos formamos parte ha entrado súbitamente en ebullición. Naturalmente, la proximidad de las elecciones europeas de junio de 2009 es la principal causa. O quizá la única.
Ahora florecen en la red verdes como hongos. Mi buzón de correo, posiblemente al igual que el tuyo compañero/a verde desconocido/a, se atiborra cada día de misivas con receta incluida. Y en cada una de ellas una prescripción facultativa. O tomas en consideración lo que te digo o atente a las consecuencias. Lo que ocurre, es que muchos de estos poseedores de la piedra filosofal, sólo hablan de cuestiones internas que salvo a ellos no interesan a nadie. Siguen con el reloj parado. A los ciudadanos, incluidos los potenciales votantes verdes, les importa un bledo lo que haga la Confederación, el Grupo Verde, Los Verdes de Europa y el resto de la tropa. Lo que quieren saber es si tenemos soluciones para todas esas crisis de las que hablamos con tanta rotundidad. Y claro, como estamos atareados en fabricar conspiraciones de media polaina para ver como te aniquilo y ocupar tu espacio, los ciudadanos siguen sin saber lo que ofrecemos.
Resulta ciertamente curioso y a la vez inquietante, que en ese aluvión de misivas que se entrecruzan en el espacio “verde”, en ninguna de ellas – al menos en las que a mi me llegan – se haga una pequeña reflexión sobre el trabajo desarrollado por el europarlamentario verde que tenemos. Al parecer eso no le interesa a nadie. Lo que vendría a significar que nos da exactamente igual estar presentes que ausentes en el próximo Parlamento Europeo. ¿O no? Pues si es así no entiendo tanta agitación. Lo único cierto es que las crisis en cascada están ahí y que Los Verdes siguen a la greña e incapaces de hincarles el diente. ¿Por qué no dejamos de mirarnos el ombligo y alargamos el campo de visión para ver lo que están haciendo otros Verdes? Nuestro problema es que aún no hemos caído en la cuenta de que somos muy poca cosa y de que todo está ya inventado. Si de algo pecamos es de autosuficientes y así nos luce el pelo.